
Había una vez en un reino maravilloso, a orillas de un lago en el cual vivía una gran comunidad de Elfos, los que vivían felices. Hasta que un día llego un enorme dragón rosado, los elfos muertos de miedo decidieron hacer una asamblea para discutir el tema y darle una solución, porque ya no podían dormir a causa de su fosforescente y resplandeciente color.
Entonces decidieron que iban a mandar a los elfos más fuertes y valientes a combatir al temeroso dragón. Poco a poco los elfos fueron desapareciendo y nunca volvían a sus hogares, por lo cual ningún otro elfo quería perder su vida intentando matar al fosforescente dragón.
Debido a eso, el rey tuvo la idea de ofrecer la mano de su hermosa hija al valiente caballero que lograra matar al peculiar dragón. Fue entonces cuando un Elfo llamado Joseph, quien estaba muy enamorado de la princesa, a pesar de ser un cobarde se armó de valor y subió por lo alto del risco hasta llegar a la cueva del dragón.
Cuando Joseph estaba llegando a la cima se preguntaba si el mito del repugnante olor que allí se cobijaba era verdad, pero no lo averiguaría, puesto que había estado resfriado durante tres días. Muerto de miedo entro a la cueva y empezó a caminar en la penumbra, hasta que a lo lejos vio un resplandor rosa. Con su espada en el cinto y con el corazón en la garganta Joe se acercó de a poco... sigilosamente, tratando de no hacer ruido alguno que despertara al dormido dragón... todo iba bien, hasta que crash!! Tropezó con una piedra y con un pesado golpe cayo al suelo haciendo un gran estruendo que despertó al dragón. Al encontrarse cara a cara ambos gritaron sintiéndose sorprendidos el uno por el otro y rápidamente Joe trato de desenfundar su espada para combatir al dragón, pero debido al peso de esta, no pudo levantarla. El dragón lo tranquilizo diciéndole que no le tuviera miedo, que el no era malo, y que no le haría daño alguno. :)
Joe muy confundido le preguntó entonces que había ocurrido con los demás caballeros, y el reluciente dragón le explico que habían muerto asfixiados por el sofocante hedor de su aliento. Por esto, Joe por primera vez se sintió feliz de estar resfriado. Y para ayudar a su nuevo amigo, le ofreció un paquete de mentitas para quitar su horrible aliento.
Al final todos satisfechos integraron al dragón a la comunidad y Joe se caso con la hermosa princesa como debía ser.
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